A pesar de las complejidades del cambio climático, resuena un mensaje simple: todos los sistemas están conectados y el océano es una solución clave.

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Crédito: © Nico Marin / Ocean Image Bank

Un océano resiliente es clave para abordar el cambio climático. Nuestras aguas compartidas son los principales impulsores atmosféricos a través de la regulación de la temperatura, la absorción de carbono, la producción de oxígeno y la influencia sobre las precipitaciones. El bienestar de las personas y del planeta no puede separarse de la salud y la vitalidad marina, y las presiones insostenibles sobre los ecosistemas oceánicos amenazan por igual a toda la vida en la Tierra.

La sobrepesca y la pesca ilegal son dos de las mayores amenazas a la capacidad de nuestro océano para hacer frente al cambio. La escala del desafío es abrumadora cuando nos damos cuenta, por ejemplo, de que se estima que el 40 por ciento del pescado capturado en aguas de África occidental se extrae ilegalmente, que la pesca de arrastre de fondo sigue estando muy extendida en algunas áreas marinas protegidas, y que todavía no hemos sondeado el impacto de las crecientes presiones sobre la biodiversidad y la capacidad de los océanos para secuestrar carbono. Global Fishing Watch ofrece datos abiertos y herramientas transformadoras que pueden utilizarse para impulsar una mayor comprensión y gobernanza de las actividades humanas en el mar y sus consecuencias. Recopilar y compartir datos y conocimientos sobre lo que hacemos en el agua y conseguir una mayor responsabilidad en las prácticas de pesca comercial son aspectos esenciales de la acción oceánica y climática.

Los participantes de la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) se reunirán este mes en Glasgow para lidiar con hechos crudos. Una fuente de seguridad alimentaria para millones, empleo para muchos y protección para comunidades enteras, el océano enfrentará crecientes factores de estrés relacionados con el clima en los próximos años. Según el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, un aumento de 1,5 °C en la temperatura media global de la superficie es un límite más allá del cual el cambio climático tendrá consecuencias devastadoras. El Informe anual sobre el cambio climático de las Naciones Unidas destaca que, sin una acción drástica, podemos esperar un aumento de las inundaciones intensas; incendios y fenómenos meteorológicos extremos; pérdida masiva de especies de animales, insectos y plantas; y la propagación de enfermedades a latitudes más altas. El aumento del nivel del mar, la retirada de los casquetes polares, la muerte de los arrecifes de coral, la acidificación, las alteraciones en el ciclo de los nutrientes y los cambios en las pesquerías comerciales son todos impactos visibles de un clima más cálido. Estos son problemas aleccionadores. Sin embargo, con la voluntad política y los recursos adecuados, no carecen de soluciones.

La transparencia, el monitoreo de los océanos son herramientas para el futuro

Para cosechar los beneficios de un océano resiliente, debemos priorizar la protección de la biodiversidad y la sostenibilidad, a largo plazo, de las poblaciones de peces del mundo. Los sistemas bien conectados, ecológicamente representativos y administrados de manera eficaz y equitativa de áreas altamente protegidas y otras medidas de conservación pueden aumentar la resiliencia de los océanos, al igual que la prevención de factores estresantes como la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR); las pesquerías administradas de manera sostenible tienen más probabilidades de hacer frente a factores estresantes o perturbaciones, como cambios en las corrientes oceánicas, la temperatura y los fenómenos meteorológicos. Capturado por organismos vivos en manglares costeros, marismas y ecosistemas marinos, y almacenado en biomasa y sedimentos, el carbono azul es clave para la salud climática. Además, históricamente las emisiones de los barcos pesqueros han aumentado sin que ello haya supuesto un aumento asociado de la producción. La investigación sugiere que la protección de los ecosistemas, la gestión cuidadosa de las prácticas de pesca destructivas y el monitoreo de los impactos humanos en el mar tienen el potencial de garantizar que nuestro océano pueda adaptarse y mitigar los impactos del cambio climático.

Oportunidades en la COP y más allá

Los gobiernos reunidos en la COP26 se han comprometido a tomar medidas climáticas urgentes. La necesidad de una contabilidad reflexiva y categórica de la actividad humana en el agua debe ser parte de las deliberaciones, y de cualquier paquete integral de soluciones para abordar el cambio climático. El océano sigue siendo la parte menos observada de nuestro planeta, lo que dificulta aún más la gestión. Sin embargo, la transparencia, fomentada a través de asociaciones que Global Fishing Watch está forjando en todo el mundo, ofrece un nuevo enfoque sobre la forma en que monitoreamos las áreas protegidas, rastreamos la actividad y los movimientos de los barcos, hacemos referencias cruzadas y compartimos información. La información de los buques y los datos ambientales clave se combinan y utilizan de manera innovadora para recopilar, evaluar y analizar rápidamente datos científicos que son parte integral de la gobernanza de la protección de los océanos. También se pueden utilizar para estimar los impactos de ciertas prácticas de pesca sobre el almacenamiento de carbono y los niveles de emisiones de los barcos, y para monitorear, controlar y estudiar la aparente actividad de los barcos pesqueros para abordar la pesca INDNR.

Cuando estos datos son transparentes, las oportunidades para mejorar nuestra investigación, monitoreo y acción oceánica y climática son amplias. Los datos públicos facilitarán la acción de una red más amplia y diversa de investigadores y comunidades, impulsando soluciones innovadoras que sean pragmáticas, rentables e inclusivas. Al adoptar la transparencia y hacer que los detalles sobre la actividad de los buques estén disponibles públicamente, los gobiernos pueden apoyar el acceso equitativo y gratuito a la información. Cuando aprovechan nuestras herramientas y datos, los tomadores de decisiones y los líderes oceánicos están mejor equipados para realizar investigaciones, desarrollar políticas y gestionar los recursos en un clima cambiante.

David Kroodsma es el director de Investigación e Innovación de Global Fishing Watch. Courtney Farthing es la gerente de Asuntos Internacionales de Global Fishing Watch.

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