De la detección a la disuasión: cómo el rastreo de embarcaciones está ayudando a proteger la Cordillera de Coiba en Panamá
- By Gabriel Caballero
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Cuando los datos satelitales revelaron actividad pesquera en el santuario de la Cordillera de Coiba, las autoridades panameñas recurrieron a Global Fishing Watch para obtener apoyo. Menos de un año después, el seguimiento de embarcaciones muestra una caída de la actividad ilegal.
Con una extensión de aproximadamente 67.000 kilómetros cuadrados de océano abierto, la Cordillera de Coiba de Panamá es una de las áreas marinas protegidas más importantes de Centroamérica. Alberga más de 322 especies de peces y mamíferos y comprende un vasto paisaje oceánico de montes submarinos y hasta una fosa abisal que alcanza una profundidad de 4.745 metros. Como una joya del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, también es un ecosistema único que tiene una extraordinaria diversidad de vida marina, desde grandes depredadores pelágicos como tiburones, peces espada y atunes, hasta especies amenazadas como la ballena azul y el cachalote.
Pero en enero de 2025, la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), que estaba analizando datos satelitales en su Centro de Monitoreo, detectó una anomalía dentro de los límites del área marina protegida (AMP): una aparente actividad de pesca ilegal realizada por 14 embarcaciones palangreras.
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La ARAP alertó de inmediato al Servicio Nacional Aeronaval y al Ministerio de Ambiente (MiAmbiente); rápidamente y en conjunto, se iniciaron las investigaciones y se activaron procedimientos administrativos sancionatorios, como parte de su mandato para atender infracciones pesqueras. Posteriormente, la ARAP solicitó el apoyo analítico de Global Fishing Watch mientras que la Célula Analítica Conjunta –iniciativa que busca dotar a las autoridades de datos, análisis y conocimientos tecnológicos para combatir la pesca ilegal– proporcionó a MiAmbiente un informe de inteligencia.
Esta amplia coordinación no sólo fue efectiva, sino también innovadora. De hecho, marcó la primera vez que las autoridades panameñas incorporaron el análisis de seguimiento de embarcaciones de Global Fishing Watch en su proceso de fiscalización de AMP, sentando las bases para eventuales sanciones, la mejora de las prácticas de monitoreo y, en última instancia, un cambio medible en el comportamiento de la flota.



Convertir datos en evidencia
A medida que profundizaban en los datos, los analistas de Global Fishing Watch y ARAP navegaron por la complejidad del trabajo. El desafío no era simplemente detectar actividad, sino interpretar con precisión el comportamiento de las embarcaciones.
La pesca con palangre suele implicar períodos prolongados de movimiento lento que, para ojos inexpertos, pueden parecer actividad pesquera. Comprender estos matices requiere tanto el análisis avanzado de datos como el conocimiento local de las pesquerías.
Nuestros analistas examinaron los datos del sistema de monitoreo de embarcaciones (VMS, por sus siglas en inglés) de Panamá correspondientes a las 14 embarcaciones sospechosas, ampliando la ventana temporal del análisis para capturar patrones completos de comportamiento desde la salida hasta el regreso a puerto. Este enfoque permitió diferenciar la navegación normal de maniobras que aparentaban ser actividades de pesca en las áreas donde el palangre está prohibido.
En varios casos, el análisis identificó no sólo actividad pesquera aparente, sino también navegación a velocidades inferiores a seis nudos y trayectorias irregulares dentro del AMP, conductas que también están prohibidas por la legislación panameña. Estos hallazgos reforzaron la solidez jurídica del caso presentado por las autoridades.
Más allá de entregar informes técnicos, Global Fishing Watch trabajó estrechamente con los equipos de ARAP y MiAmbiente para respaldar el uso de evidencia basada en el rastreo satelital de embarcaciones en los procedimientos administrativos. Los informes internos del Centro de Monitoreo Pesquero de Panamá fueron fortalecidos, incorporando evaluaciones de comportamiento más detalladas y cruzando datos con declaraciones de desembarque y bitácoras de pesca, cuando estuvieron disponibles.
Este proceso se apoyó en una estrecha coordinación interinstitucional. Autoridades ambientales, inspectores pesqueros, equipos legales y fuerzas de seguridad trabajaron de manera conjunta, respaldados por datos satelitales que proporcionaron una visión compartida y objetiva de lo que ocurría en el mar.
El resultado fue tangible. Resoluciones administrativas emitidas en el 2025 por ARAP impusieron multas a varias embarcaciones, así como sanciones a capitanes y suspensiones temporales de licencias. Varios casos aún siguen su curso en procesos de apelación, pero el mensaje para la flota panameña de palangre fue inequívoco: ahora, las autoridades tienen ojos atentos sobre el océano.
Un año después: el comportamiento está cambiando
Hace un año, los datos satelitales revelaron actividad de pesca ilegal en el área marina protegida de la Cordillera de Coiba, en Panamá. Pero hoy, esos mismos datos cuentan una historia diferente.



Pero esta no es solo una historia sobre sanciones. Más importante, es una historia sobre disuasión. El caso de la Cordillera de Coiba no solo demuestra cómo el seguimiento de embarcaciones puede respaldar una gestión eficaz de las AMP, sino que también resalta el valor de integrar datos, conocimiento local y coordinación institucional en los sistemas de monitoreo, control y vigilancia (MCV).
Para Global Fishing Watch, la colaboración marcó un hito importante al reunir experiencia analítica, legal e institucional para producir resultados concretos en el mundo real. Para Panamá, fortaleció la capacidad del país para proteger una de sus áreas marinas ecológicamente más significativas, permitiéndole seguir generando beneficios para las comunidades locales y regionales. Y para el océano, el resultado final es especialmente claro: un área marina protegida vital ahora es más respetada.
De la acción nacional al liderazgo regional
Mientras Panamá se prepara para albergar la próxima reunión de la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP–PS), el caso de la Cordillera de Coiba ofrece un ejemplo oportuno y concreto de cómo la transparencia y la aplicación de la ley pueden contribuir a la conservación de los ecosistemas marinos. Los delegados que se reunirán para debatir sobre monitoreo, control y vigilancia (MCV), asuntos de cumplimiento y la pesca INDNR, lo harán en el contexto de una historia de éxito regional que demuestra lo que es posible cuando los datos de seguimiento de embarcaciones se integran eficazmente en los procesos de toma de decisiones y aplicación de la ley.
La experiencia en la Cordillera de Coiba subraya un recordatorio clave para los miembros de la OROP–PS: el monitoreo por sí solo no es suficiente. El cambio real de comportamiento comienza cuando los datos son accesibles, se comparten y se integran mediante coordinación institucional y seguimiento legal.


